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Tras una semanita con los niños sin cole ( por suerte no en mi casa, la de mis padres ha sido la sufridora esta vez ;-)), he llegado a una conclusión a la que llego muchas veces y siempre intento superar con el propósito de intentarlo.

Espero que a muchas os pase que no llegáis a todo, pero en mi caso es más que evidente. Desgasto las esponjas «borra todo» repasando una y otra vez los pasillos, los interruptores, las zonas de paso…y justo cuando viene alguien a vernos descubro » la mancha» en cualquiera de las zonas que se me ha pasado. Cuando creo que los cinco salen impecables, descubro en plena calle que uno lleva los zapatos sucios y ya sin remedio. Los armarios duran ordenaditos tres minutos y medio y lo peor es cuando llega alguno diciéndome: » mami, me has puesto el bocadillo en la mochila pero era sólo pan, se te ha olvidado ponerle algo dentro!». En fin, podría seguir y seguir…Porque si a esto le añades intentar trabajar con un enanito al lado…la cosa se complica!

Esta semana, leyendo uno de los blogs que más me divierten porque es una madre perfecta, con la casa perfecta, los niños perfectos y todo limpio y ordenado me he sentido de lo más reconfortada. En su entrada http://homeandharmony.blogspot.com/2011/04/keeping-it-real.html escribe una carta que le enviaron preguntándole cómo lo hacía y…su maravillosa respuesta ha hecho que vuelva a encontrarme conmigo misma ( está en inglés pero con el traductor de google se entiende…). Efetivamente, su casa también es real y se mancha, se ensucia y desordena…así que soy normal! Como consuela el «mal de muchos».


Así que, he vuelto de las vacaciones con más fuerzas que nunca, he revisado los pedidos, he contestado los mails, he organizado como he podido los armarios tras el viaje y…me he emocionado viendo que este blog lo leen desde Venezuela! Una super mamá de casi 10 hijos ha conseguido alegrarme aún más el día. Gracias a todas las que me seguís…no sabéis la ilusion que me hace!